Sobre la subjetividad y las investigaciones sociales

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En su búsqueda de legitimidad, las ciencias sociales han tratado de equipararse a las ciencias duras en su pretendida neutralidad y objetividad. Y decimos pretendida, puesto que a veces se olvida que tanto el investigador como las instituciones que financian las investigaciones (y deciden qué se investiga) son personas y entidades con intereses, preocupaciones y objetivos concretos, y por tanto es imposible (e indeseable) hacer ciencia al margen del factor social (tanto a nivel individual como a nivel colectivo). Indeseable, porque como nos advierte Bauman[1] y como se desprende de innovaciones e investigaciones como las células madre, los transgénicos o la bomba atómica, la ciencia no puede estar exenta de una reflexión ética. Las ciencias, en definitiva, influyen a y son influidas por la sociedad en la que se desarrollan[2]. Continue reading

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