Sobre el agua I: Por qué no bebo agua embotellada

Standard

Si no te apetece leer, el vídeo es un buen 
resumen de lo que contaré a continuación.

Con esta entrada abro una serie de artículos que versarán sobre las diferentes dimensiones del problema del agua:

– Por qué no bebo agua embotellada. 
– El agua como derecho. 
– El agua como arma.

Considero que estos temas son de gran importancia, puesto que el acceso al agua potable es requisito imprescindible para la vida, y que reciben menos atención de la necesaria. Con demasiada frecuencia, los intereses privados chocan con los derechos que debemos tener por el mero hecho de existir, y éste es un caso claro.

Hace aproximadamente seis años que dejé de beber agua embotellada. Escribo este post para explicar mis razones para hacerlo, ya que a la gente le suele parecer algo curioso. Me parece importante difundir esta cuestión, ya que con falsas excusas se recortan nuestros derechos y se amplía la dependencia de todos nosotros con respecto a grandes empresas privadas.

La vida del agua embotellada es corta: nace alrededor de la década de los ’70, tras el estancamiento en las ventas de grandes empresas como CocaCola, Pepsi y Nestlé.  Por ello, estas multinacionales empezaron a buscar un producto cuyo uso fuera imprescindible y en grandes cantidades y dieron con la clave: el agua potable.

Sin embargo, en los países desarrollados generalmente existe una red de agua potable, de mejor o peor calidad, accesible a un coste bajo. Por lo tanto, ¿cómo hacer que la gente pague por un producto al que ya tiene acceso? Más teniendo en cuenta que el agua embotellada cuesta unas 2000 ó 3000 veces más que el agua de grifo…

Fácil: fabricando una demanda (manufactured demand), es decir, generando una necesidad que no existe como tal. Todos necesitamos beber agua, pero no que ésta esté embotellada. Ésta es una estrategia fundamental para el capitalismo. Si ya existe un “producto” que sustituye al mío, se puede recurrir al desprestigio. Otra opción es hacer el propio producto más atractivo (ensalzando sus propiedades, beneficios).

El problema es que, en muchos casos, la calidad del agua embotellada es menor que la del agua de grifo (como ocurrió en Cleveland, según se explica en el vídeo), o incluso es la misma, porque se embotella agua de grifo y se vende como mineral, como ocurrió hace unos años en un enorme escándalo protagonizado por CocaCola.

Por ahora hemos visto que las empresas tratan de manipularnos para que compremos un producto que no necesitamos, que tratan de boicotear nuestros servicios públicos y lucrarse gracias a ellos y que nos engañan, pero hay más.

Una de las consecuencias más obvias del uso masivo de agua embotellada son los residuos que se generan; a menudo, estas botellas se adquieren en la calle o en algún evento, se emplean una única vez y no se tiran al contenedor adecuado. Tampoco se reciclan todos los envases depositados en el contenedor adecuado. Además, el agua es frecuentemente extraída y embotellada en lugares lejanos, por lo que a la contaminación en la fabricación y desecho de los envases hay que sumar la del transporte.

Otra de las consecuencias que encuentro es que la reivindicación de una red de agua potable de calidad puede perder fuerza, tanto en países en los que la red es buena como, especialmente, en los que las mujeres han de caminar varios kilómetros diarios para acceder al agua. De hecho, las mismas empresas que comercializan agua son responsables de desecar acuíferos para la creación de otros productos, como veremos en otro post de la serie, o de contaminar ríos y acuíferos. Lo importante aquí es el negocio y no garantizar el acceso al agua a todas las personas. En nuestro país, mientras tanto (sin intención alguna de equiparar los problemas) cada vez existen menos fuentes de agua potable.

Por último, el agua se encuentra en la naturaleza. Es un bien de todos, y creo que ninguna empresa privada debería poder apropiarse de ella, sino que su explotación debería obedecer a intereses sociales.

Qué podemos hacer

Creo que hay mucho que podemos hacer frente al consumo de agua embotellada. Un primer paso, sin duda, es tomar conciencia de la responsabilidad que tenemos como consumidores y tratar de concienciar a otros.

Tras ello, lo principal es dejar de comprar botellas de agua cuando no sea imprescindible y, por qué no, boicotear a las empresas que la venden.

Un gesto sencillo es comprar una botella (metal, plástico…) y llevarla con nosotros cuando creamos que vamos a necesitarla.

En los restaurantes, pedir una jarra de agua en lugar de una botella. Según mi experiencia, en muchos sitios no te harán ni caso (o incluso te pondrán mala cara) pero yo creo que es tu derecho como consumidor. A mí, personalmente, no me gusta el “sabor” del agua embotellada. Parece ser que el agua embotellada está “de moda”; los restaurantes más caros suelen tener carta de aguas.

A nivel macro creo que es necesario reclamar un buen sistema de agua potable a nivel mundial y puntos de acceso en los lugares públicos, aunque esta es una tarea más grande.

En cualquier caso, hay esperanza: Hace unos años, París realizó una campaña en la que se repartieron miles de botellas de vidrio con la intención de animar a la gente a consumir agua de grifo en lugar de agua embotellada. En los restaurantes de París sueles tener esperándote en la mesa una botella de vidrio con agua de grifo cuando te sientas a comer. San Francisco también ha prohibido el agua embotellada en plástico en instalaciones y eventos públicos; no es el único caso (Autralia, EE.UU.), aunque quizá sí la ciudad más grande en sumarse al reto.

Es un primer paso, aunque queda mucho por hacer.

Advertisements

4 thoughts on “Sobre el agua I: Por qué no bebo agua embotellada

  1. Sheila

    Me parecen más que justificadas tus razones y las entendí perfectamente cuando las explicaste. Desde que lo comentaste me he ido fijando en las fuentes públicas de la ciudad de Madrid y de Móstoles (donde resido). Además lo de comprar agua es algo muy reciente en la sociedad, si yo misma echo la vista atrás recuerdo que de pequeña lo normal era llevar una cantimplora, un vaso de plástico de estos que se replegaban para beber de una fuente, o incluso una botella que se reutilizase, algo que ahora se entiende como una locura, a veces mucha gente ve raro que beba agua de una fuente pública en una ciudad debido a que este gesto está vinculado según ellos a que “beban los mendigos” (la fuente de al lado de mi casa es conocida como “la fuente de los yonquis”) ¿y qué? ¿Qué problema hay?.
    Por otro lado en ocasiones me he visto casi obligada a comprar agua a pesar de no querer hacerlo por ser la única manera de conseguirla, te pongo un ejemplo: en uno de los parques más conocidos de Móstoles (la Finca Liana) no funcionan las fuentes o al menos no lo han hecho durante años, ¿no debería de ser ilegal eso en un parque?

    • Yo creo que poco a poco se va dando cuenta la gente del despropósito del agua embotellada. De todos modos sí, es complicado combatirlo por la falta de fuentes y porque en los restaurantes muchas veces tampoco te ponen jarras de agua si se lo pides.
      Gracias por el comentario :).

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s