Alternativas de consumo I: A – M

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El consumo es una constante en nuestras vidas. Consumir es una actividad cotidiana que realizamos muchas veces de forma casi irreflexiva. Nos acostumbramos a comprar en los mismos sitios: los más baratos, los más cercanos, los que tienen ese producto que nos gusta. Podemos pensar que nuestros hábitos de consumo no pueden marcar la diferencia, pero consumir puede ser un acto político si tomamos consciencia de lo que supone. La revolución empieza en el día a día y en una misma.

Cambiar nuestros hábitos, reducir nuestras compras saltando del consumismo al mero consumo y tratar de encontrar alternativas éticas, de proximidad, ecológicas, de comercio justo, saludables, etc. puede suponer un esfuerzo al principio (y, según la práctica de la que se trate, también después) pero merece la pena porque nos hace bien, hace bien a las partes implicadas y hace bien al medioambiente. Además, ¡muchas veces solo hace falta romper las inercias!

De ningún modo quiero glorificar el consumo, pero ya que es algo que está en nuestras vidas de forma permanente, especialmente en las de aquellas personas que vivimos en la ciudad, ¿no será mejor controlar qué y cómo consumimos? Tampoco quiero dar a entender que todo se resuelve con la decisión individual (una visión de la vida muy en la línea del liberalismo), pero el ejemplo sirve para construir y, poco a poco, cambiar la situación. Además, creo profundamente en la necesidad de vivir de forma coherente con nuestras ideas.

Por último, sé que una de las trabas para los cambios en el consumo es el alto coste de los productos que forman parte de proyectos alternativos. Es probable que, con el cambio de hábitos que se está produciendo y el boom de los productos “bio”, “eco”, “orgánicos”, veganos, etc., los precios a veces estén inflados. Pero debemos entender también que los precios bajos son muchas veces el resultado de terribles condiciones de trabajo, productos de baja calidad, uso destructivo de recursos, etc.

Aunque muchas veces es difícil huir de estos productos y empresas, haciendo ese esfuerzo estamos ayudando a cambiar las cosas.

Lo que expondré a continuación es un abecedario de los cambios que mi amiga Marta Alirangues (que me ha ayudado muchísimo en la elaboración de esta lista) y/o yo, hemos aplicado a nuestras vidas, y de los cuales os podemos dar una opinión de primera mano. También incluye algunos conceptos interesantes. Seguro que conocéis más alternativas, ¡esteremos encantadas de leer vuestros comentarios!

Agua: el agua es un recurso esencial para la vida, y por ello es uno de los grandes negocios del planeta (ya sea en forma de agua de grifo o embotellada) y un elemento de control en las guerras. Creo firmemente que jamás debería hacerse negocio con este recurso, ni privar a nadie de su uso, y hace ya muchos años que evito siempre que puedo el consumo de agua embotellada. Por lo general es ser misión imposible encontrar una fuente de agua potable (al menos en Madrid), por lo que procuro llevar siempre con una botella reutilizable con agua. Si quieres comprarte una de estas botellas hay muchísimas opciones. Yo utilizo generalmente una de Retap. Están hechas de borosilicato, un material muy resistente. De hecho, si se rompen de forma accidental te la reemplazan por otra. Puedes leer más sobre el negocio que supone el agua embotellada aquí
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Botellas vía Retap

Bolsas de la compra: cada vez que compramos algo en cualquier tienda nos dan una o varias bolsas, generalmente de plástico (aunque el papel es cada vez más habitual). En muchos comercios se empezó a cobrar por las bolsas hace un tiempo, con el pretexto de racionalizar su consumo. Algunas las reutilizamos con otros propósitos, como por ejemplo tirar la basura, pero muchas contienen una gran cantidad de plástico, no son fácilmente reciclables o tienen tamaños y formas que no hacen fácil darles un nuevo uso… Por eso es buena idea llevar siempre una bolsa reutilizable encima. Hay muchos tipos, y según el material del que estén hechas necesitan más o menos usos antes de ser desechadas para ser más beneficiosas para el medio que las de un solo uso. Existen las que venden en los propios supermercados, de un plástico algo rígido y no muy compactas; bolsas de tela tipo tote bag; bolsas de plástico que se pliegan sobre sí mismas hasta meterse en una bolsita, muy cómodas para llevar en una mochila o bolso… ¡Para todos los gustos! 
Por otra parte, Caixa Forum está preparando en Madrid una instalación, de la mano de Basurama, reutilizando bolsas de plástico… ¡Estoy deseando verla!
grupos de Consumo: como he comentado antes, no todo se resuelve con la decisión individual, pero organizándonos puede ser más sencillo alcanzar el objetivo de consumir de una manera más sostenible: ejemplo de ello son los grupos de consumo. Los grupos de consumo eliminan los intermediarios, comprando los productos directamente a quienes los producen. Permiten el consumo de proximidad, evitando la contaminación que supone transportar productos a lo largo de enormes distancias. Los productos, además, son más ricos y se cultivan de forma más natural, sin pesticidas. Nos ayudan a aprender cuáles son los productos de temporada y suelen organizarse de forma horizontal, con implicación de todos los consumidores, impulsando una forma diferente de entender las relaciones de consumo y, por ende, las relaciones interpersonales.  
Decrecimiento: es una corriente que propone una disminución del consumo que, unido a una producción más controlada y racional, nos permite respetar el medio ambiente y, como parte de ello, a los seres humanos. Muchas de las alternativas que propone el decrecimiento están reflejadas ya en este post: cooperación (grupos de consumo, uso compartido), segunda mano, trueque, la regla de las 3R (Reducir, Reutilizar, Reciclar)… Otra forma de empezar a implementar esta corriente en nuestras vidas es consumir productos locales, de la zona, disminuyendo así el despilfarro de recursos y la contaminación que supone el transporte de los productos, muchas veces desde el otro lado del planeta. Puedes seguir informándote sobre el decrecimiento aquí y aquí.
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Decrecimiento vía La ciudad viva

Energías renovables: cuando llegamos a un piso nuevo, una de las primeras cosas que tenemos que hacer es decidir con qué compañía contratamos la luz y/o el gas. Es bastante frecuente seguir con la compañía que el dueño del piso o el anterior inquilino tenían, pero lo cierto es que hay bastantes opciones y hacer el cambio es un proceso bastante sencillo. Últimamente han surgido bastantes compañías eléctricas que ofrecen energías 100% renovables, reduciendo tu impacto en el medio ambiente. Algunas de ellas son, además, cooperativas, por lo que tienes que hacerte socio para poder contratar la electricidad, de manera que tienes la posibilidad de formar parte de la toma de decisiones. Además, algunas permiten invertir en la propia producción de la energía. Una de estas compañías, de la cual soy socia, es Som Energia. Los precios son similares o incluso menores que en el resto de compañías y, recientemente, los socios han decidido reinvertir los beneficios obtenidos para seguir mejorando la cooperativa. 
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Energía renovable vía El Diario

Film, papel: el papel film o el papel de plata son materiales muy usados en la cocina para guardar restos de comida, para congelar, envolver los bocadillos… Hay bastantes alternativas a estos productos. Por ejemplo, puedes usar tuppers cuando guardes alimentos en la nevera o el congelador. Estos suelen tener al menos la tapa de plástico, pero pueden usarse muchísimas más veces que el papel film o el de plata. Si tienes que llevarte comida, como por ejemplo un bocadillo o una pieza de fruta, existen alternativas como las servilletas de plástico y tela que son reutilizables, lavables, adaptables a distintos alimentos y que, además, sirven de mantelito. 
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Envoltorio para bocadillos vía Dingsky Design

Granel: cuando compramos en el supermercado, generalmente todos los productos vienen envasados con mil capas de plástico y otros materiales o, en caso de comprarlos sueltos, debemos coger bolsas (por ejemplo, en la sección de frutería) para meter los productos y poner la pegatina con el peso y el precio. Esto añade una gran cantidad de desechos a nuestra compra cotidiana. Una buena alternativa es comprar en fruterías, donde muchas veces te permiten ir pesando y metiendo los productos en tus propias bolsas reutilizables, sin envasarlos individualmente. También son una gran idea las tiendas a granel o las secciones de granel de los mercados de barrio, donde te permiten llevar bolsas de algodón como estas o tus propios botes, de modo que evites el envasado en plástico. Una de estas tiendas es Granel Madrid, con una gran variedad de productos, precios asequibles y unos chicos majísimos atendiendo.  
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Higiene: el cepillo de dientes, la pasta, el bote del champú, el del gel, las cuchillas de afeitar… La mayoría de los productos que utilizamos para asearnos contienen plástico y gran cantidad de ellos son, además, de usar y tirar, por lo que estamos generando continuamente gran cantidad de residuos. Por suerte hay alternativas a la mayoría de ellos, y en muchos casos estarás además ahorrando dinero a la larga, al comprar productos más duraderos. En la tienda online del proyecto Sin Plástico puedes adquirir muchos de estos productos. Seguro que puedes encontrarlos en otros comercios, y también pueden adquirirse en la mayoría de grupos de consumo y tiendas de productos ecológicos. Otra tienda que me encanta es Lush. Venden muchos productos sin envase como champús, desodorantes, jabones… Otros productos vienen en envases reciclados y, si reúnes botes y los llevas a la tienda, te dan una mascarilla, para fomentar el reciclaje y la reutilización. Además, no experimentan con animales para desarrollar sus productos. ¡Todo el mundo gana!
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Productos sin envase vía Lush

d.I.y: este término, que viene de Do It Yourself o, lo que es lo mismo, Hazlo Tú Misma, está ahora muy de moda pero no por ello deja de ser una idea muy interesante. ¿Por qué comprar algo que podemos fabricar nosotras mismas? Y, lo que es aún mejor, podemos hacerlo reutilizando materiales que tenemos en casa como botellas o ropa que ya no utilizamos. En el segundo post sobre alternativas de consumo os cuento un ejemplo de D.I.Y con botellas de plástico para crear un pequeño huerto en casa (window farming). A día de hoy podemos encontrar muchas páginas web con tutoriales, para hacer desde bolsos a partir de camisetas hasta estanterías con libros viejos, pasando por casi cualquier cosa… ¡el límite es la imaginación! Así que te invito a navegar un poco por la red buscando esa cosa que querías comprarte o, de cara a las próximas fiestas, ¿qué mejor que regalar algo hecho por ti misma?
Jabón: fabricar jabón en casa es sencillísimo. Solo necesitas sosa cáustica, agua y aceite. Lo mejor es que puedes reutilizar el aceite usado, que es enormemente contaminante si se tira por el fregadero o el váter (siempre que se vaya a desechar, debemos meterlo en un envase y llevarlo al punto limpio más cercano). El jabón se puede utilizar para fregar los platos, para lavar la ropa (yo meto un trocito en la lavadora, dentro de una red para ropa delicada), o como jabón de cuerpo o de manos. Además, puedes añadir las esencias que más te gusten, aceites para adaptarlo a los diferentes tipos de pieles, trozos de flores…  incluso puedes hacer champú si empleas los ingredientes adecuados. Puedes consultar aquí cómo hacer el jabón más básico. 
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Jabones hechos en casa

BoiKot: este es un concepto que, debido a las connotaciones negativas que se le han intentado atribuir, en un primer momento puede generar rechazo. Pero tiene todo el sentido del mundo que, mientras intentamos luchar y trabajar por ciertas alternativas de consumo, rechacemos y evitemos aquellas que sabemos que son dañinas y que van en contra de nuestros principios. De alguna manera ya estamos boikoteando ciertos productos o marcas al dejar de usarlos. Por ejemplo, impulsando el boikot a las bolsas de plástico. Del mismo modo, cuando sabemos que cierta tienda viola los derechos de las trabajadoras, dejamos de comprar ahí y, además, le contamos a la gente lo que hacen en esa tienda: esto es una forma de boikot. Un ejemplo bastante conocido es el que se inició contra CocaCola tras el cierre de varias plantas embotelladoras (aunque son muchos más los argumentos para boikotear esta marca, como la contaminación de un río en Chile o la destrucción de acuíferos denunciada por las mujeres de Kerala). ¿A qué marcas o productos haces boikot tú?
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Campaña de boikot contra Coca Cola

Limpieza: cuando toca limpiar la casa, muchísimos de los productos que utilizamos son altamente perjudiciales para nuestra salud, además de contaminantes para el medio ambiente. La campaña Hogar sin tóxicos nos da muchas recomendaciones para librarnos de gran parte de estos elementos dañinos. Algunas ideas son: limpiar con productos naturales como vinagre, limón y bicarbonato; reemplazar el suavizante de lavadora, muy contaminante, por un chorrito de vinagre; sustituir fregonas, escobas, bayetas, etc. por productos que no lleven plástico; sustituir los ambientadores por plantas olorosas o introduciendo jabones en los cajones de la ropa; comprar los productos de limpieza a granel, evitando desechar grandes cantidades de plástico, en comercios como Goccia Verde o 4Eco; hacer tu propio jabón, como ya hemos comentado, que puedes utilizar para lavar la ropa, fregar los platos…
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Productos del hogar hechos de plástico vía Hogar sin tóxicos

Menstruación: los tampones y compresas siguen sin tener en España el IVA superreducido del 4%, a pesar de ser productos básicos para todas las mujeres que tienen la regla. O, al menos, lo eran hasta ahora. Hace un tiempo han surgido las copas menstruales, que sustituyen las compresas y tampones y, además, aportan un montón de beneficios. Por una parte, te permiten ahorrar muchísimo dinero, ya que una copa puede durar hasta 10 años. Por otra parte, reduce increíblemente tus desechos, contribuyendo a cuidar el medio ambiente. Además, son beneficiosas para tu salud, pues no se asocian al Síndrome del Shock Tóxico como los tampones y, al tratarse de silicona esterilizada, interfiere menos con tu flora vaginal de lo que lo hacen compresas y tampones, generando menos infecciones. Puede resultar un poco difícil de poner al principio (aquí tienes algunos trucos) pero, una vez que te haces a ella, te aporta una gran libertad. 

 

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Número y coste de los tampones y compresas usados a lo largo de una vida vía Copas de Colores

Hasta aquí nuestro abecedario esta semana… ¡la próxima, más! Espero vuestros comentarios con más alternativas de consumo.
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