Alternativas de consumo II: N – Z

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La semana pasada os daba algunas sugerencias para cambiar nuestros hábitos de consumo. Aquí os dejo más ideas sobre comunicaciones, viviendas más eficientes, la segunda vida de los productos… También os dejo algunas historias inspiradoras y una serie de fuentes de información para inspirar nuevos cambios. Espero que os resulte interesante.

No al Black Friday: desde hace unos días nos bombardean por todos lados con anuncios de ofertas y descuentos con motivo de este día. Hay que tener cuidado porque muchas veces los chollos no son lo que parecen (puede, por ejemplo, que el producto que ibas a comprar no esté en la tienda y tengan en su lugar otro que, incluso con rebaja, es más caro que el que tú habías visto), el modelo afecta al pequeño comercio que no puede competir con los horarios y precios de las grandes empresas y, además, suele impulsarnos a comprar cosas que en realidad no necesitamos. Por eso es importante que no nos dejemos cegar por las ofertas, que no compremos desenfrenadamente, sino solo aquello que necesitamos o teníamos pensado comprar de antemano, que tratemos de ir al pequeño comercio y que miremos los productos que queremos comprar antes del momento en que salgan las ofertas, para poder comparar.

Ecología hogareÑa: ya hablamos en el post anterior de alternativas para la limpieza del hogar y un poco más abajo hablamos de desintoxicar nuestro cuerpo. Los materiales tóxicos se esconden en los sitios más insospechados, por ejemplo en las sartenes de teflón, que se acaban pelando de manera que acaba en nuestro organismo. Es importante tener en cuenta esto e informarnos cuando tengamos que reemplazar los productos que tenemos en casa. No se trata de sustituir de golpe todo el menaje de la casa, sino de ir poco a poco en la medida en que lo necesitemos. Por ejemplo, yo he sustituido mis sartenes de teflón por otras de hierro mineral cuando se han empezado a estropear; estas últimas son mucho más duraderas (bien cuidadas, según dicen, pueden durar toda la vida) y mejores para la salud y el medio, aunque también más caras. También procuro comprar materiales naturales como la madera antes que plástico. Puede ser una buena idea abrigarse bien antes que poner la calefacción a tope; es recomendable poner la lavadora cuando esté bastante cargada y en programas eco para ahorrar… Hay muchísimas opciones. ¿Qué haces tú para tener un hogar más sostenible? 

Obsolescencia programada: hace referencia al hecho de que los productos se fabrican hoy en día con fecha de caducidad, están hechos para durar un tiempo limitado. Para entender mejor este concepto merece la pena ver el documental Comprar, tirar, comprar. La obsolescencia es coherente con los valores de las sociedades capitalistas, basadas en el consumismo (consumo muy frecuente, muchas veces de productos que no necesitamos), en la compra rápida e irreflexiva, en la idea de usar y tirar, en la falta de preocupación por el origen de los productos que consumimos y el destino de aquellos que desechamos… La buena noticia es que hay soluciones. La primera opción es presionar a las empresas para que dejen de acortar artificialmente la vida útil de los objetos, para que aumenten la duración de las garantías y para que faciliten piezas de repuesto y reparación de los productos. Algunas compañías ya se están tratando de combatir la obsolescencia (por ejemplo, Fairphone es un teléfono móvil que facilita recambios de todas sus partes, además de preocuparse por el origen de sus materias primas y las condiciones en que se obtienen). La regla de las 3R también nos da algunas pistas: reducir, reutilizar, reciclar. Podemos añadir reparar, quizás el consejo más relacionado con la idea de obsolescencia. 

  • Reducir: Muchos productos son directamente prescindibles, y evitando su compra estamos evitando también su futuro desecho. En mi caso, por ejemplo, al cambiar de casa me encontré con que allí no había microondas. Me propuse aguantar unos días sin uno para ver si realmente lo necesitaba, y descubrí que no lo echaba para nada de menos. De hecho, comprobé que los alimentos calentados en un cazo conservan mucho más tiempo el calor. ¡Un aparato menos en casa!
  • Reutilizar: Muchos productos de un solo uso pueden utilizarse en realidad varias veces. Otros productos tienen una vida útil limitada si atendemos al propósito con el que fueron creados… sin embargo, pueden reutilizarse con otros propósitos. Puedes hacer, por ejemplo,  bonitos terrarios a partir de bombillas fundidas. Las cajas de fruta pueden ser reconvertidas en estanterías. ¡Deja volar tu imaginación! Algunos productos empiezan a incorporar esta filosofía en su propia creación, como estos lápices con semillas que puedes plantar cuando sean demasiado pequeños para seguir escribiendo.
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Microjardines en bombillas vía EcoDeco

  • Reciclar: España no es un país ejemplar en lo que a reciclaje respecta, pero el reciclaje es un gesto básico si queremos conservar nuestro planeta (o, más bien, si queremos no seguir destruyéndolo). Algunos productos son más perjudiciales para el medio que otros. Por ejemplo, el aceite es altamente contaminante si lo echamos por el desagüe, y ya contábamos en el post anterior cómo hacer jabón a partir de aceite usado. Las pilas también contaminan muchísimo y deben ser desechadas en los contenedores dedicados específicamente a ellas (se pueden encontrar, por ejemplo, en las paradas de autobús). También podemos fijarnos en los materiales de los que están hechos los productos que compramos y evitar aquellos de difícil reciclaje o con un embalaje excesivo.
  • Reparar: cuando se nos rompe cualquier objeto es muy frecuente que lo tiremos a la basura sin siquiera plantearnos la posibilidad de repararlo. Este gesto es, sin duda, producto de la cultura de la obsolescencia y del capitalismo, pero debemos empezar a responsabilizarnos de nuestra parte de culpa. El proyecto Alargascencia nos facilita esta tarea, poniendo a nuestra disposición un directorio con establecimientos donde podemos llevar a reparar nuestros productos y también encontrar productos de segunda mano, redes de trueque, etc. No debemos olvidarnos tampoco de comercios tradicionales como las zapaterías o modistas de barrio, donde podemos reparar zapatos, ropa y otros productos.

Papel piedra: este material se ha creado como alternativa al papel. En su fabricación no se emplean árboles ni cloro para blanquear, y además no se necesita agua. Está compuesto de carbonato cálcico, un material muy abundante en la naturaleza, y HDPE (polietileno), un material muy reciclable y en cuyo procesado no se emplea agua. Es fotodegradable (aunque no biodegradable), y reciclable de forma indefinida tras separar sus materiales. Frente a las propiedades del papel normal, destaca que es resistente al agua y más resistente a las roturas. El papel piedra se usa para hacer cuadernos y libros, pero también para envolver, hacer etiquetas, carteles… ¡Habrá que seguirle la pista a este interesante material!

Quiz: ¿Cuántos esclavos trabajan para ti? Sabemos que muchas personas trabajan en condiciones de salubridad deplorables, con jornadas laborales que no acaban (no es raro que deban dormir en el mismo taller donde trabajan), por salarios míseros y sin derechos laborales (huelga, vacaciones, bajas, etc.). Pero rara vez nos paramos a pensar que esas personas trabajan en esas condiciones para que, en países con mayor nivel económico, podamos adquirir una gran variedad de productos, muchas veces prescindibles, a precios asequibles. Tenemos la responsabilidad de saber en qué condiciones se produce lo que compramos y de exigir a las empresas que produzcan en entornos de trabajo digno. Este cuestionario nos permite hacernos una idea de cuántas personas trabajan en condiciones de esclavitud para que podamos tener toda la ropa, la tecnología, la comida y demás productos que poseemos. En definitiva, para que podamos mantener el insostenible nivel de vida que llevamos. ¿Te atreves a descubrirlo?

Ropa: el mundo de la moda nos deja muchísimas noticias terribles debido a las deplorables condiciones de trabajo de los empleados del sector. Uno de los mayores escándalos de los últimos tiempos fue el derrumbe del Rana Plaza, en Bangladesh, que sacó a relucir que la deslocalización de grandes empresas textiles como Primark o Zara se salda con sueldos miserables, falta de seguridad laboral, explotación infantil, etc. Lo malo es que, cuando intentamos buscar otras marcas que no estén manchadas de sangre y que sea sostenible en términos ecológicos, nos solemos enfrentar a precios altísimos que no todo el mundo puede permitirse. Además, no se trata de criminalizar a las personas que compran en las cadenas de ropa más baratas, como a menudo se hace, sino a las empresas que buscan el mayor beneficio. No se trata nunca de sentirnos mal, sino de reconocer nuestra capacidad de decisión, de presionar a las empresas y de contribuir con miguitas al cambio. En cualquier caso, es cierto que a veces tenemos alternativas, como comprar menos ropa pero hacerlo en comercios sostenibles (en muchos casos, además, se trata de ropa de mayor calidad, más duradera, de manera que a la larga no estamos gastando más). También es interesante que las personas más pequeñas de la familia hereden la ropa en buen estado de las mayores, o hacer intercambios con familiares y amigos/as. A veces actualizar la ropa puede darle una segunda vida, como ocurre con este bolsillo añadido a una camiseta. Incluso puedes hacerte tu propia ropa con un poco de maña y conocimientos adquiridos en algún curso o a través de alguna persona conocida que sepa. Si todavía prefieres ir a una tienda y comprarte la prenda sin más, aquí y aquí puedes encontrar algunos ejemplos de tiendas de moda sostenible. Puedes consultar este otro directorio, donde hablan además de la iniciativa Child Labor Free (libre de trabajo infantil), que pretende acreditar a las marcas que no exploten niños y niñas durante la fabricación de sus productos.

Segunda mano (y trueque): ya hemos hablado en algunos apartados de la posibilidad de dar una segunda vida a las cosas que ya no necesitamos, por ejemplo creando redes de intercambio en el vecindario o con la familia. Pero a veces nuestra red cercana no es suficiente; por eso hay muchas iniciativas que recogen la idea del intercambio de objetos de segunda mano por otros (trueque) o de la reventa de productos. Puede ser ropa, libros, tecnología… casi cualquier cosa. Muchas de estas iniciativas tienen además un carácter social, lo que las hace más atractivas. Por ejemplo, Humana es una ONG que tiene varias tiendas en España donde vende ropa y complementos donados previamente, y así financia sus proyectos. Tuuulibreria también se sostiene a base de donaciones, esta vez de libros, que puedes adquirir a cambio del dinero que tú consideres adecuado. También organizan charlas, talleres, etc. gratuitos o a cambio del dinero que puedas pagar. Una vez más podemos recurrir a Alargascencia para encontrar más tiendas y lugares de trueque. Y si lo que quieres intercambiar no son objetos sino saberes prácticos lo tuyo son los bancos de tiempo, redes en las que no hay intercambio monetario sino una “cartera” de horas intercambiables por otros servicios: yo te arreglo hoy la cisterna, y mañana voy a que otra persona me dé clases de italiano. ¡Encuentra tu banco de tiempo más cercano y apúntate hoy mismo!  

Tele-comunicaciones: el mundo de las comunicaciones es, al menos en España, oligopolístico. Aunque existen numerosas compañías de telefonía, únicamente cuatro compañías ofrecen red en este país: Movistar, Vodafone, Orange y Yoigo. El resto de proveedores de servicios de telefonía, por tanto, ofrecen sus servicios a través de la infraestructura de alguna de las cuatro empresas. ¿Quiere esto decir que da igual qué operador contratar? Desde mi punto de vista no. Por una parte, porque apoyar proyectos alternativos puede servir para que, a la larga, cambien las reglas del juego. Por otra parte, porque incluso sin cambiar las normas sigue habiendo margen de acción. Por ejemplo, Eticom es una cooperativa que ofrece servicios de telefonía y aspira a dar también conexión a Internet. Debes asociarte para poder contratar la red con la cooperativa, pasando a tener voto. Lo que más me gusta es el trato que te ofrecen, su transparencia y que se nota que su objetivo no es ganar dinero a toda costa: por ejemplo, te recomiendan en la web que, si quieres darte de baja, lo hagas en los últimos días del mes para aprovechar al máximo lo que ya has pagado a principios de mes.

Otro ámbito oligopolístico son los medios de comunicación. Aunque existen numerosos canales de televisión, periódicos y emisoras de radio, son menos las agencias que proporcionan las noticias en crudo. No es raro leer en diferentes periódicos de tirada nacional titulares enormemente parecidos, puesto que al hecho de que haya pocas fuentes primarias de información se suman líneas editoriales muy similares. Al fin y al cabo, detrás de los medios hay también grandes conglomerados con dueños con unos intereses concretos. A pesar de la falta de agencias, la misma noticia puede ser contada de formas muy diferentes, por lo que es importante elegir qué fuentes utilizamos para informarnos. Puede ser buena idea huir de los llamados medios de comunicación de masas, con líneas generalmente más vinculadas al pesamiento hegemónico. Este listado de medios de comunicación alternativos te puede dar algunas ideas.

Uso compartido: la propiedad privada y la acumulación son dos máximas de nuestra sociedad. Nos acostumbramos a comprar pequeñas cosas que tal vez usaremos una o dos veces a lo largo de nuestra vida (un taladro, por ejemplo). También infrautilizamos otras, como el coche, que tendemos a usar individualmente o por parejas, cuando su capacidad es muy superior. Esto hace que la contaminación sea más elevada (en Madrid llevamos varias alertas este año, con restricciones de tráfico), que aumenten los desechos, que gastemos más dinero del necesario o que nos falte espacio en casa, entre otras. Las soluciones son múltiples dependiendo del problema. Podemos crear una red con amistades, familiares y vecinas, donde sepamos qué instrumentos tiene cada una, para facilitarnos el préstamo cuando lo necesitemos. Podemos también acudir a establecimientos de alquiler o intercambio; como comentábamos más arriba, Alargaescencia nos facilita un directorio. En el caso del vehículo privado, podemos hablar con colegas del trabajo y ponernos de acuerdo para acudir en un solo coche cada día. También existen opciones como el uso compartido de vehículos para largas distancias o el uso de coches eléctricos dentro de la ciudad. ¡Y siempre nos quedará la bicicleta!

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Uso del coche frente al transporte público vía Washington Post

Vasos de café: ¿Eres de esas personas que toma café cada 10 minutos? ¿Qué parte de ese café es de máquina expendedora y cuál compras en una cafetería, pero lo pides para llevar? La mayoría de estos vasos para llevar no se reciclan, incluso si se depositan en el contenedor adecuado. Esto genera una cantidad exorbitada de residuos, estimada por ejemplo en 2,5 millones de vasos al año en Reino Unido, y unos 58 millones en todo el mundo. Por esto están surgiendo alternativas como los vasos reutilizables (nosotras usamos los de Keep Cup, pero hay un montón de alternativas, como estos de fibra de bambú). Por suerte, están surgiendo alternativas como estos vasos reciclables de la iniciativa Green Your Cup o estos otros que incluyen semillas de plantas locales para reforestar al tiempo que reutilizamos. Esperamos que se conviertan en algo habitual en los establecimientos de todo el mundo. ¡Nos encantan!

Taza de cafe biodegradable

Vaso de café reciclable con semillas vía Ecoinventos

Window farming: o, lo que es lo mismo, agricultura en la ventana. Es la oportunidad de cultivar plantas aromáticas o pequeñas verduras (como espinaca, rúcula, etc.) en casa. Consite en crear un pequeño jardín vertical a partir de, por ejemplo, botellas de plástico que tengamos en casa, y colgarlo frente a la ventana aprovechando la luz exterior y sin apenas quitarnos espacio en casa. Se puede construir fácilmente y permite además aprovechar al máximo el agua de riego. En Medialab construyeron este que podéis ver debajo, que además incluye peces, en una simbiosis en la que los excrementos de los peces sirven de alimento a las plantas, y las plantas a su vez limpian el agua de los peces. 

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Cultivo acuapónico vía Medialab

DesintoXicar: la mayoría de productos y alimentos que consumimos traen una gran cantidad de ingredientes que ni si quiera somos capaces de identificar. Generalmente se trata de químicos que prolongan la vida del producto o que, en teoría, lo hacen más efectivo. Pero ¿cuál es el efecto que tienen sobre nuestro cuerpos? ¿Y el impacto sobre el medio ambiente una vez que son desechados o lavados a través de las tuberías? Como comentaba antes, en general es difícil identificar estos compuestos dañinos cuando no se tiene una formación química. En esta página web han recabado algunos de estos químicos, junto con las potenciales consecuencias que conlleva su consumo. Porque, según parece, somos lo que comemos

Colorful shit vía Gabriel Morais

Stand bYtambién conocido como consumo fantasma, es el consumo de electricidad de los aparatos electrónicos conectados permanentemente a la red. Dejar la televisión o el ordenador en stand by cuando no los estamos utilizando sale mucho más caro de lo que podemos pensar, porque no corta por completo el suministro eléctrico que recibe el aparato. Además, hay que señalar que no solo están en stand by los aparatos que tienen una luz roja. Te dejo esta calculadora elaborada por la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) para que estimes el gasto que supone que dejes los aparatos electrónicos en stand by en tu casa. En muchas ferreterías venden un dispositivo que te permite medir exactamente el consumo de cada uno de tus aparatos electrónicos. ¿Qué puedes hacer? Algunas de las alternativas para evitar este consumo fantasma son el uso de regletas con interruptor, para poder apagar varios aparatos que no necesitamos que estén conectados siempre, o de enchufes con temporizador que nos permite apagar automáticamente aparatos que no utilicemos durante la noche o mientras estamos en el trabajo. Además, el consumo en reposo se puede y debe mirar antes de adquirir un aparato electrónico.

LuZ de bajo consumo: la mejor de ahorrar electricidad y, por tanto, dinero, en la factura de la luz, es sustituir las bombillas incandescentes, las de toda la vida, por bombillas de bajo consumo. Aunque a priori son más costosas, a la larga el ahorro se nota (y mucho) en el bolsillo. Las bombillas LED son, entre las de bajo consumo, las más caras, pero también las que más duran y las que menos gastan. Además, no tardan en alcanzar su máxima luminosidad. Estas bombillas no contienen mercurio, lo que facilita el reciclaje y las convierte en menos dañinas para el medio. Si ya tienes bombillas de bajo consumo, no las cambies todas de golpe. Al final vas a producir desechos innecesarios, vas a gastar mucho dinero en las nuevas bombillas y, probablemente, el ahorro sea muy pequeño. Sí es conveniente que compres bombillas LED cuando se fundan las viejas. Puedes encontrar información sobre reciclaje de bombillas aquí. Por último, aprovecha siempre que sea posible la luz natural y evita dejar la luz encendida cuando no estés en un espacio.

 ¿Quieres más ideas de consumo alternativo? Puedes consultar estas fuentes:
Y si crees que cambiar de hábitos de consumo es imposible, aquí te dejamos algunos ejemplos inspiradores: